jueves, 6 de mayo de 2010

Causa

Debería destronar mi rabia, pero más tajante es tu cabeza. Grises sobre el horizonte, tus ojos pastan seguros. ¿Cuál es tu plan para creer en el futuro?; ¿Que el dominio es puro y natural?; ¿O que la selva es la clave para acceder a los recursos y debemos evitar la conquista?; ¿Quién se juega en el recuerdo, para izar otra vez la nostálgica desilución de los que abren sus ojos una vez muertos?. Paraíso parásito a la hora del almuerzo, friendo tu propio miedo para tragar mejor la pena, apura el vaso silencioso el sonido del aire cortado por las aspas, atravezado por el plomo, destrozado por las bombas.
Maceran en las cabezas ausentes la falacia fragmentada que duele menos, el plato caliente de ignorancia que debora tetas, la verdad, más que higiene una lúz repugnante, anuncia como paloma la desgracia de su cagada; sorbe a tragos cansada de tanto volar y violar y volver a volar y pagar por violar y mear y cagar volando todo junto, en mil pedazos de apacible locura en expansión, que más parecen desgranar la nada para mis versos, que paliar la razón de esta cura, que muy lejos de la iglesia, está harta de vivir de la limosna, acaecida por los años, su murte es insignificante como la de cualquier cargo estatal.
Circunstancias en la vida del híbrido que lo llevan a custionarse la cadencia en la carencia solamente en oficinas; a exponer la desgracia como arte y a manejar el contexto social de la lucha del poder globalizando laimagen del terrorismo, una flagrante injusticia transformada en la razón justa del exterminio a través del miedo.
Papeles que se quedan en el viento dirigen el horror de la marea del oro, por petroleo que aniquile la atmósfera, y le devuelva la virginidad a la Tierra, de tantas formas mansillada.

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